¡Almirantes desquiciados y dilemas morales en «Strange New Worlds»!
Vaya, vaya… parece que la serie «Strange New Worlds» ha decidido complicarnos un poco las cosas. El último episodio, titulado “Orders of Magnitude”, nos presenta a Joe Morton como el almirante Simon Reeger, un héroe de guerra klingon con una aureola tan brillante que la mitad de la tripulación del *Enterprise* está al borde del síncope reverencial… y nosotros, los espectadores, inmediatamente sospechamos. Y con razón, ¡obviamente!
Reeger llega a bordo justo cuando el Capitán Pike se va de expedición (con Una, Chapel, Uhura y una Ensign A’Sha que, predeciblemente, está siendo un poco cascarrabias), para tomar las riendas del *Enterprise* y perseguir a una nave misteriosa acusada de la masacre Vaardan – ¡cinco millones de víctimas! La nave es invisible (literalmente, no la vemos en el episodio) pero las pistas sobre una nueva tecnología de camuflaje y su proximidad al Imperio Romulano nos hacen entrecerrar los ojos. *Star Trek* sabe jugar con nuestros recuerdos y teorías conspiratorias, eso sí.
Y aquí entra James T. Kirk, que ha subido a bordo para visitar a La’an después del incidente con el cuchillo (sí, lo recordarán). Al ser el oficial de mayor rango presente, se convierte en primer oficial de Reeger… ¡una tarea poco menos que imposible! Desde el minuto uno, chispas entre ambos. Y la situación empeora cuando localizan la nave cerca de Argus 2, un planeta no federado que Reeger asume como base enemiga y decide aplicar la Orden General 24: «Destruir el planeta entero y todo lo que vive en él.» ¡Cinco mil habitantes o más! Y todo basado en una sospecha…
El episodio plantea un debate clásico de *Star Trek*: ¿el bien común justifica sacrificar a unos pocos? ¿Vale la pena destruir cinco mil vidas para eliminar una amenaza potencial que podría matar a millones? Kirk, con su moral inquebrantable (o quizás terquedad), responde con un rotundo «¡Matar un planeta entero es incorrecto!». Pero claro, la pregunta es si esa respuesta siempre es correcta. Son precisamente este tipo de dilemas éticos los que hacen grande a la ciencia ficción y nos obligan a pensar.
Al apartar a Pike del escenario (sabemos cómo reaccionaría él), la serie pone a Kirk en una situación límite: ¿qué coste tiene enfrentarse a un héroe venerado? ¿Es esto el origen de su futura rebeldía contra la autoridad federada?
Lo único que me decepcionó un poco es que la resolución del conflicto se sintió algo fácil. Sí, la rebelión casi solitaria de Kirk es entretenida y nos permite explorar los secretos de su padre, George Kirk, y su conocimiento sobre los problemas de Reeger (un toque emotivo ver a un hijo cuestionando sus prejuicios sobre su progenitor). Pero aun así… esperaba algo más complejo.
En resumen: Un episodio intrigante con una actuación brillante de Joe Morton y un dilema moral que te hará pensar… aunque quizás no te deje completamente satisfecho al final. ¡Prepárense para debatir!
