¡Vaya Temporada! Resumen (con sarcasmo) de «Slow Horses» 6×02: El Juego del Gato y el Ratón… con Espías
¡Atención, spoilers masivos a continuación! Si no has visto el episodio, corre a Apple TV antes de seguir leyendo. De verdad.
La sexta temporada de “Slow Horses” no pierde el tiempo en liarla parda. En este segundo episodio, las cosas se ponen *realmente* interesantes… y un poco más oscuras.
Comenzamos con Frank Harkness (Hugo Weaving), ese lobo solitario ex-CIA, demostrando que tiene menos escrúpulos que un político en campaña electoral. Asesinato a plena luz del día y una mirada inquietante al bebé del fallecido… ¡qué comienzo más alegre!
En Slough House, la guarida de los agentes descartados, River Cartwright (Jack Lowden) intenta minimizar el desastre perpetrado por su padre al final del primer episodio (una pequeña puñalada en el cuello no es nada, ¿verdad?). Jackson Lamb (Gary Oldman), nuestro gruñón favorito, reúne a sus patéticos subordinados para anunciar que dos antiguos miembros de Slough House han encontrado un destino prematuro. Verlos intentar procesar la noticia es como ver plankton debatir sobre filosofía existencial.
Lamb asigna tareas: Coe y Danger investigarán el «accidental» ahogamiento de Kay White (sí, ya sabemos lo accidental que fue), mientras River y Roddy se embarcan en una búsqueda del coche de Frank. Prepárense para diálogos mordaces y situaciones incómodas, porque eso es lo que hace grande a esta serie.
Mientras tanto, la Primera Desk Diana Tavernier (Kristin Scott Thomas) tiene un encuentro nada amistoso con el ex-Ministro del Interior Peter Judd (Samuel West). ¡Madre mía qué tensión! Y para complicar aún más las cosas, Damien Cantor (Harry Lloyd), nuevo dueño de una cadena de noticias y con pinta de ser un peligroso manipulador, se une a la conversación. Resulta que fue él quien proporcionó el dinero turbio que Judd tuvo que devolver en la temporada anterior.
La búsqueda del coche lleva a River y Roddy al apartamento donde Frank cometió su crimen. Descubren el cuerpo… colgado de una barra de ejercicios. El bebé, obviamente, ha desaparecido. Jackson, mientras tanto, se dedica a comer patatas fritas junto al cadáver, porque ¿por qué complicarse la vida?
Coe y Danger investigan la casa flotante de Kay White, donde Shirley no puede evitar sentirse inferior por su humilde vivienda. River recibe llamadas misteriosas que lo atormentan y Roddy, el genio informático con cero tacto social, descubre que Frank llamaba desde la antigua casa de su abuelo.
Diana Tavernier se ve obligada a conceder una entrevista en televisión, mientras que Jim y Jane, los asesinos profesionales, preparan un nuevo encargo… y no pinta nada bien para un personaje querido.
El episodio culmina con Jackson dando la orden “Tumba de Blake”, el código para desaparecer porque alguien está cazando agentes de Slough House. Y Catherine Standish, la administradora alcohólica del equipo, vuelve a aparecer en escena, sumergida en sus propios demonios y con una botella de margaux entre manos.
En resumen: Intriga política, asesinatos, secretos familiares y un Jackson Lamb tan sarcástico como siempre. «Slow Horses» sigue siendo una serie adictiva que te mantiene al borde del asiento… o al menos, te hace reír a carcajadas mientras te preguntas quién
