¡Cuando Darth Vader fue a terapia! (Y otras curiosidades de «El Imperio Contraataca»)
Es innegable que George Lucas es un cineasta que se toma muy en serio su oficio. De ahí la meticulosa planificación y ejecución de sus películas de *Star Wars*. Y si hay una película donde ese cuidado es palpable, esa es *El Imperio Contraataca* (1980).
Esa entrega, por supuesto, alberga el famoso «¡Soy tu padre!», pero lo que nunca imaginé es que Lucas consultó con ¡psicólogos! para decidir cómo revelar este bombazo.
En *El Imperio Contraataca*, Vader le confiesa a un Luke herido y desesperado su parentesco: es su padre, Anakin Skywalker. Un giro argumental épico, sí, pero parece ser que al prolífico productor/escritor/director le preocupaba el impacto emocional de la escena. En una entrevista para SFX Magazine (recogida por CinemaBlend), Lucas explicó las razones por las que recurrió a expertos en salud mental:
> «Estaba muy preocupado por este final, especialmente en términos de los niños y si podrían manejarlo. Pero hablé con varios psicólogos que básicamente dijeron que la mayoría de los niños, si es demasiado intenso para ellos, simplemente negarán que sea verdad, negarán que él sea su padre, [pensarán] que solo les está mintiendo.»
Lo más sorprendente es que su mayor temor no era el «shock» en sí, sino que se trataba de un final poco satisfactorio: ¡los malos ganan y los buenos regresan a casa magullados!
Sinceramente, jamás habría pensado que Lucas se preocuparía por la salud mental de sus jóvenes espectadores ante una revelación tan poderosa. Sin embargo, reconozco que su decisión demuestra el compromiso del director con el universo galáctico que creó. Y, pensándolo bien, tenía razón: la reacción inicial fue más de incredulidad que de trauma colectivo.
*El Imperio Contraataca*, hoy en día considerada por muchos como la joya de la corona de la saga Skywalker (y ahora con una cuarta trilogía en camino), no convenció a todos en 1980. Incluso Rian Johnson, director de *Los Últimos Jedi*, admitió que no le gustó la película cuando era niño.
Entiendo perfectamente por qué el cambio de tono respecto al optimismo desbordante del Episodio IV pudo desconcertar a algunos. Irvin Kershner optó por una historia más oscura, llena de pérdidas y fracasos. No esperéis medallas en esta secuela, precisamente. Pero, aunque la idea de Luke como hijo de Vader no entusiasmara a todos, al guionista Lawrence Kasdan (un colaborador habitual de Lucas) le encantó:
> «Cuando George me dijo al principio de nuestras sesiones que Darth era el padre de Luke, pensé ‘Oh Dios mío, eso es maravilloso’. Era una fantasía increíble que volvía a temas primordiales. ¿Fue mi padre una figura benevolente o fue malvado? ¿Me convertiré como él? ¿Era alguna vez mejor persona? Estábamos empezando a construir algo que no está en la primera película: que hay una persona detrás de la máscara, que Darth ha sido otra cosa, y esta necesidad suya de reclutar a Luke no es solo por orden del Emperador. Es un impulso suyo para traer a su hijo al redil».
Y yo también lo encuentro interesante. Afortunadamente, todo salió bien (aunque tardó en ser aplaudido). Si queréis revivir el momento más impactante de *El Imperio Contraataca*, podéis hacerlo en Disney+. ¡Quién sabe, quizás hasta Darth Vader merecía una buena terapia!
