Ellie y Dina: Un camino salpicado de violencia y recuerdos
Ellie y Dina, refugiadas en un teatro, preparan su viaje al hospital. Mientras Dina rastrea la radio del W.L.F., Ellie se reconecta con el pasado a través de una guitarra y la melancólica melodía de «Future Days». La canción, un símbolo de su relación con Joel, despierta recuerdos dolorosos que Ellie intenta reprimir.
Su momento íntimo es interrumpido por Dina, quien ha encontrado un camino hacia el hospital. Pero la aparente tranquilidad del viaje se ve empañada por la brutal realidad de Seattle: cuerpos destrozados, la violencia impera en cada esquina. Ellie, ahora consciente de su responsabilidad con Dina y su futuro juntos, lucha con sus impulsos vengativos.
Dina, ante la inquietud de Ellie, revela un pasado marcado por la tragedia. A los ocho años, vio morir a su madre y hermana asesinadas por un saqueador. La niña, con una determinación fría, tomó venganza y emprendió un camino solitario hasta llegar a Jackson. Su historia conmueve a Ellie, quien admira la fortaleza de su compañera.
El viaje culmina en una fábrica aparentemente abandonada, pero infestada de «stalkers», una variante particularmente agresiva de infectados. A punto de ser derrotados, son salvados por Jesse, quien junto a Tommy, se había lanzado tras ellas.
Pero la persecución no termina ahí. Ellie, Jesse y Dina se adentran en territorio Seraphita, presenciando un ritual macabro. Separada del grupo, Ellie decide continuar sola hacia el hospital. Allí confronta a Nora, quien justifica la muerte de Joel. La tensión culmina en una persecución que las lleva a los sótanos del hospital, un lugar donde acechan peligros aún más oscuros.
En resumen: El camino de Ellie y Dina está marcado por la violencia, el dolor y la esperanza. A medida que se acercan al hospital, los fantasmas del pasado se entremezclan con las amenazas del presente, poniendo a prueba sus límites y su compromiso mutuo.
