Toy Story 5: ¿Demasiada nostalgia o un corazón que aún late?
Hace treinta años, presencié cómo una sala llena de niños bulliciosos y felices quedaba reducida a un silencio sepulcral durante el estreno de Toy Story. Era algo nunca visto: una película animada tan rica, divertida… y perturbadora. Sus padres tampoco habían visto nada igual. Años de Disney insípido habían adormecido la magia del cine animado. Toy Story conectó con el público como pocas películas lo hacen, tratando el miedo con honestidad, abrazando la alegría y tomando a sus personajes en serio.
Pixar se convirtió entonces en una fábrica de joyas, cada secuela superando a la anterior en técnica digital y profundidad emocional. Llegaron a ser, indiscutiblemente, el mejor estudio del mundo.
Pero como todo buen imperio, comenzó su declive. Las últimas producciones han perdido brillo, ahogadas en imitaciones (hola Lightyear) y secuelas innecesarias (Cars, te miramos). Parecía que nadie podía tocar la fórmula original.
Las entregas de Toy Story, sin embargo, parecían inmunes a la crisis, expandiendo el universo original y profundizando en los conflictos emocionales de sus personajes. Hasta ahora. Toy Story 4 flirteó con la idea de una separación definitiva del grupo, poniendo en peligro su integridad emocional.
Y llegamos a Toy Story 5. La historia se centra en Jessie (con la voz inconfundible de Joan Cusack), que asume el liderazgo tras la ausencia de Woody (Tom Hanks). Una vida idílica, interrumpida por una revelación que sacude la existencia de Bonnie, su dueña.
Para aliviar la soledad de Bonnie, sus padres le regalan Lilypad, una pantalla diseñada para niños… y un caldo de cultivo para el drama adolescente con «chicas malas» que se burlan de los juguetes. Lilypad planea tomar el control de la vida de Bonnie, desterrando a los juguetes al garaje.
Jessie recurre a Woody (con walkie talkie, ¡la ironía!), mientras una horda de Buzz Lightyears de última generación se acerca desde un desierto lejano. Pero es demasiado tarde para Bonnie, que avergonzada por sus propios problemas, decide devolver a Jessie a su hogar original… donde conoce a Blaze, otra niña con sus propias inseguridades. ¿Podrán superar sus miedos juntas?
El director Andrew Stanton (que ha estado involucrado en las cinco entregas) dirige este elenco masivo y una trama compleja con la precisión de un cirujano. Tenemos los chistes rápidos que no te permiten pestañear, montajes desgarradores sobre el paso del tiempo, persecuciones trepidantes… y momentos angustiosos donde un juguete se da cuenta de lo fácil que es reemplazarlo.
Aunque no alcanza la intensidad existencial de Toy Story 4, esta entrega encuentra su alma en Jessie, una mujer fuerte que se enfrenta a las adversidades con valentía (si eres como yo, te lamentarás cuando se le caiga el sombrero… estos juguetes sufren).
En un mundo tan fragmentado como el actual, la idea de aceptación y rechazo de la vergüenza es más importante que nunca. Aunque tengas que tragar algunas frases hechas sobre «tecnología buena».
Estreno este viernes 19 de junio exclusivamente en cines.
