«Born Again» se hunde un poco más: Karen tiene fe, Matt hace tonterías y el gobierno es…meh.
La segunda temporada de «Born Again» sigue su camino, y la verdad es que no está siendo precisamente un paseo por Central Park. Esta semana, vemos a Karen Page (Deborah Ann Woll) mostrando una tenacidad digna de elogio… o quizás de una dosis extra de optimismo rayando en la negación. La chica cree firmemente que Fisk está acabado, lo cual, considerando su historial, es como decir que un gato no va a arañar el sofá.
Pero Karen no es la única con delirios de grandeza. El episodio también nos trae de vuelta al decepcionante Sr. Charles (Matthew Lillard), una pena mayúscula porque amamos a Matthew pero aquí parece metido a la fuerza en un papel sin sal, como un agente gubernamental genérico sacado de un bote. Intentan darle algo que hacer, con conversaciones ambiguas sobre Luke Cage y el desinterés del Tío Sam por Fisk, pero no cuaja.
Y hablando de personajes desperdiciados, Lili Taylor (la Gobernadora McCaffrey) se une al club de los talentos infrautilizados. Apenas le dejan brillar antes de que un ataque interrumpa sus planes (y nosotros nos preguntemos qué demonios está pasando). Por cierto, ese ataque es cortesía de Bullseye, liberado por Matt…sí, el mismo Matt que luego se lamenta de las consecuencias. ¡Ah, la lógica en esta serie!
Mientras tanto, Daniel Blake sigue siendo lo mejorcito que tiene «Born Again». Ver cómo un chico bueno sucumbe al encanto oscuro del poder es interesante, pero su amistad con BB no logra evitar el final inevitable (y trágico).
Y hablando de inevitables finales…Matt Murdock decide salir de las sombras para defender a Karen en los tribunales. ¿El resultado? Un festival de clichés legales que solo sirve para confundir a los jueces y hacernos preguntarnos si alguien ha visto alguna vez un juicio real. Pero bueno, al menos nos regalan una pelea decente en un aparcamiento entre policías buenos (Cherry, Angie Kim y Brett Mahoney) y los AVTF villanos.
El episodio termina con Matt cojeando hacia una iglesia para pedirle ayuda a San Judas, el santo de los casos imposibles. Charlie Cox está genial como siempre transmitiendo desesperación. Y justo cuando pensamos que no puede haber más drama, Jessica Jones aparece junto a él, lista para la batalla.
En resumen: Karen es optimista, Matt toma malas decisiones, el gobierno es aburrido y todos parecen estar esperando una explosión (o al menos un poco de sentido). ¿Logrará «Born Again» salir del agujero en el que se está metiendo? Esperemos que sí, porque la paciencia tiene límites.
