El Enemigo Avanza: Un Viaje a la Melancolía del Atardecer
Basada en la novela de Yasutaka Tsutsui, «Teki Cometh» nos sumerge en el declive de un profesor anciano con una frialdad casi clínica. Dirigida por Daihachi Yoshida y filmada en un impecable blanco y negro, la película es como una versión inversa de «Perfect Days», donde la jubilación se convierte en un viaje a lo desconocido, plagado de fantasías y pesadillas.
Gisuke Watanabe (Kyozo Nagatsuka) vive una vida austera en una casa llena de recuerdos literarios. Sus días transcurren entre la limpieza, las compras y la preparación de sus clases sobre literatura francesa, que le generan más frustración que satisfacción. La sombra de la pobreza acecha, aunque Watanabe se niega a pedir un aumento por miedo.
Las visitas de Yasuko (Kumi Takeuchi), una ex alumna acosada por un stalker y al borde del divorcio, despiertan en el viudo profesor una serie de visiones sexuales que lo perturban. La salud declinante alimenta fantasías sobre doctores y enfermeras, mientras que las fotografías familiares lo transportan a recuerdos de Nobuko (Asuka Kurosawa), su esposa fallecida. Watanabe argumenta con ella incluso después de la muerte, proyectando sus deseos y frustraciones sobre el pasado.
En el bar «Vol du Nuit», Watanabe busca refugio en el alcohol, seducido por Takatsu Azumi (Yumi Kawai), una estudiante que lo manipula para obtener dinero para su educación. Mientras tanto, Kabashimi, otro ex alumno, intenta reparar un pozo en el patio trasero de Watanabe, desenterrando recuerdos y alimentando nuevas fantasías.
Watanabe revela su plan «Día X», la fecha en que se quedará sin dinero y presumiblemente morirá. Mensajes en su computadora advierten sobre un «enemigo» del norte, borrando la línea entre realidad y fantasía. ¿Celebra Watanabe una cena inspirada en Proust? ¿Asiste al asesinato de una exalumna? ¿Desecha su cuerpo en el pozo?
La actuación magistral de Nagatsuka aporta gravedad a una trama que no alcanza la profundidad que los realizadores buscan. La película parece dialogar con «Perfect Days» de Kôji Yakusho, pero en lugar de la esperanza y la serenidad, encontramos decadencia, engaño y desesperación.
La estética de «Teki Cometh», con sus secuencias oníricas y su blanco y negro desolado, recuerda a David Lynch, aunque una comparación más acertada sería con «The Straight Story», otra obra precisa y serena sobre la inevitabilidad de la muerte.
Yoshida demuestra ser un cineasta consumado, construyendo una narrativa donde cada escena tiene un propósito, incluso las que parecen inconexas. La fotografía de Shinomiya Hidetoshi complementa la visión del director, creando un mundo lleno de misterio y terror.
«Teki Cometh», ganadora de premios en el Festival Internacional de Cine de Tokio y los Asian Film Awards, es una película que nos invita a reflexionar sobre la soledad, la decadencia y la lucha contra la inevitabilidad del final.