¡Vaya giro de guion! Clint Eastwood recibió un homenaje samurái (y no es tan malo como parece)
Hace tiempo, mucho tiempo, antes de que internet nos inundara con remakes innecesarios, algo curioso ocurrió: en 2013 alguien decidió reinterpretar el clásico western de Clint Eastwood, «Sin Perdón» («Unforgiven»), pero… ¡en Japón! Y lo más sorprendente es que no fue un fracaso estrepitoso.
Sí, leyeron bien. El film de 1992, una reflexión cruda y brutal sobre la violencia y el arquetipo del antihéroe (y una especie de despedida de Eastwood a sus amigos Sergio Leone y Don Siegel), saltó el charco hasta convertirse en un *jidaigeki* – esas películas japonesas ambientadas antes de la restauración Meiji.
La nueva versión, que también se titula «Sin Perdón», sigue casi al pie de la letra la trama original: Ken Watanabe interpreta a Jubei Kamata, un antiguo samurái reconvertido en granjero, que es forzado a retomar su violenta profesión por una horrible injusticia. ¿Suena a copia con katana? Tal vez. Pero los críticos no lo odiaron (¡94% de aprobación en Rotten Tomatoes!).
¿Por qué esto es interesante?
Porque «Sin Perdón» no era precisamente un material fácil de adaptar. Era una película profundamente arraigada en la cultura western, que desmantelaba sus propios mitos y marcaba el final de una época. Rememorarla en otro contexto parecía una locura… pero Lee Sang-il, el director japonés, lo hizo bastante bien.
En lugar de intentar imitar el estilo Eastwood (tarea imposible), se centró en la estética visual, creando un film hermoso y respetuoso con la historia original. La película mantiene los personajes clave: el ex-compañero de armas y el joven impetuoso que acompañan al protagonista, y presenta un villano similar al Sheriff «Little Bill» Daggett interpretado por Gene Hackman en la versión original.
En resumen:
Si eres fan de «Sin Perdón», no esperes una copia idéntica, pero te sorprenderá gratamente esta reinterpretación samurái. Incluso si odias el western (¡qué barbaridad!), podría ser un film interesante para ver cómo se adapta una historia universal a otra cultura. Y si eres un completista, date una vuelta por «The Wild Bunch» de Sam Peckinpah, otro clásico que desató pasiones en su momento.
PD: Si John Wayne hubiera visto la versión original de Eastwood, probablemente habría tenido un ataque al corazón
