Cuando hasta Samuel L. Jackson no puede salvar un Michael Crichton: La historia de «Sphere», la adaptación que casi lo hunde todo
Michael Crichton, el rey del thriller científico con toques pulp, es una apuesta segura… o eso debería ser. Algunas adaptaciones de sus novelas son joyas como “Parque Jurásico”, manteniendo el espíritu aventurero y pulido. Otras, como «Congo», se toman libertades creativas que rayan en lo bizarro (con cameos de Jimmy Buffett y Bruce Campbell, ¡por favor!). Pero luego está «Sphere» (1998), una película que no es ni divertida ni aterradora: simplemente aburrida.
La trama, sobre un equipo de expertos investigando una misteriosa esfera alienígena en el fondo del Pacífico, suena prometedora. Es como «Solaris», pero bajo el agua, según comentan los expertos. Y con un reparto estelar encabezado por Dustin Hoffman, Sharon Stone y Samuel L. Jackson (sí, el mismo que sobrevivió a los dinosaurios), parecía tener todos los ingredientes para ser otro éxito de Crichton.
Pero no fue así. «Sphere» resultó ser un fracaso crítico y comercial que casi acabó con la reputación de Crichton en Hollywood.
¿Qué salió mal? Pues parece que el director, Barry Levinson (sí, el mismo que dirigió “Rain Man” y “Wag the Dog”), no supo encontrar el tono adecuado. La película se centra en cómo los pensamientos más oscuros de los personajes son usados en su contra por la entidad alienígena, pero a diferencia del análisis profundo de «Solaris», «Sphere» optó por sustos baratos y muertes desagradables.
Con un presupuesto considerable para la época ($80 millones), el resultado visual es decepcionantemente genérico: una base submarina austera que no transmite tensión ni claustrofobia. Los personajes, además, carecen de vida. ¿Cómo pudo pasar esto con Levinson al mando?
Aunque hubo otra adaptación posterior («El guerrero XIII»), el daño ya estaba hecho. «Sphere» marcó el principio del fin para las adaptaciones de Crichton. Tal vez Levinson debió haber aprendido la lección después de dirigir la hilarante (y cuestionable) «Protocolo», otra incursión en territorio chtrichoniano.
En resumen: una historia con potencial desperdiciado, un reparto talentoso mal aprovechado y una dirección que no logra capturar la esencia del autor. Si buscan un thriller científico emocionante, mejor sigan buscando. En este caso, es preferible dejar «Sphere» en el fondo del mar.
