Stranger Things: El final se queda corto con muertes previsibles
¡Alerta Spoiler! Si aún no has visto el último episodio de *Stranger Things*, corre a hacerlo. Pero si ya lo viste y te quedaste con la sensación de que algo faltaba, este artículo es para ti.
Después de casi una década, *Stranger Things* llega a su fin con un final de temporada 5 que intenta cerrar la mayoría de cabos sueltos. Si bien aún queda por ver cómo quedará en la lista de los mejores finales de series de todos los tiempos, hay algo que parece claro: el episodio jugó una carta inesperada cuando se trata de muertes.
Durante las temporadas anteriores, *Stranger Things* nos había acostumbrado a despedidas impactantes y llenas de emociones (Barb, Bob, Billy, Eddie…). La temporada 5, con su gran elenco de personajes, parecía destinada a seguir esa tradición. Pero la realidad fue otra.
La serie se centró en dos muertes principales: Kali Prasad (Linnea Berthelsen) y Vecna (Jamie Campbell Bower). Aunque la muerte de Kali era previsible desde su regreso, no deja de ser una decisión cuestionable, especialmente considerando que era uno de los pocos personajes que aportaba diversidad racial a la serie.
Vecna, por otro lado, nunca tuvo posibilidades de sobrevivir. Su final sangriento era inevitable después de todas las atrocidades que cometió. Sin embargo, la falta de impacto emocional en ambas muertes deja un vacío notable.
El caso de Eleven (Millie Bobby Brown) es aún más curioso. Después de una muerte aparente, se revela que sobrevivió, optando por el exilio en lugar de quedarse con sus seres queridos. Aunque su decisión tiene sentido dentro de la narrativa, la sensación general es de un final apresurado y poco satisfactorio.
En resumen, el final de *Stranger Things* no está a la altura de las expectativas creadas por sus temporadas anteriores. Las muertes previsibles y la falta de impacto emocional dejan una sensación de incompletud.
