Home Noticias de Películas Crítica Tribeca 2025: SHAM, drama judicial de crimen real lleno de oportunidades perdidas.

Crítica Tribeca 2025: SHAM, drama judicial de crimen real lleno de oportunidades perdidas.

by SerieManiaco
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Sham: Cuando la verdad se esconde tras el prisma de la percepción

Takashi Miike, ese maestro del cine extremo que nos regaló «Ichi the Killer» y «Audition», vuelve con «Sham», una película basada en un caso real que explora los peligros de la manipulación mediática y la fragilidad de la verdad.

La trama gira alrededor de Seiichi Yabushita (Gô Ayano), un profesor acusado injustamente de acoso racial y abuso hacia uno de sus estudiantes, Ritsuko Himuro (Kô Shibasaki). Tras un intento de suicidio por parte del niño, la escuela se ve envuelta en una tormenta mediática que termina con Yabushita siendo juzgado públicamente.

En un giro inesperado, el profesor niega todas las acusaciones, alegando que todo fue orquestado por la familia del estudiante. A partir de este punto, la película nos sumerge en su perspectiva, mostrándonos su versión de los hechos y la persecución que sufre a manos de un sistema corrupto y una sociedad ávida de sensacionalismo.

Si bien la premisa suena prometedora, «Sham» se queda corta en su exploración de las complejidades del caso. Aunque Gô Ayano entrega una actuación convincente como el profesor vilipendiado, la película se centra demasiado en su sufrimiento personal, dejando poco espacio para desarrollar otros personajes clave, como la madre del niño, interpretada por la talentosa Kô Shibasaki («Battle Royale»).

La oportunidad de explorar las motivaciones de Ritsuko y los posibles traumas que la llevaron a acusar falsamente al profesor se desperdicia, reduciéndola a un simple antagonista unidimensional.

Miike, conocido por su estilo visceral y su visión perturbadoramente poética, opta aquí por una narrativa más convencional, con una estética sobria y una cámara estática que refleja el encierro psicológico del protagonista.

Aunque «Sham» plantea preguntas interesantes sobre la construcción de la verdad en la era de la información instantánea, no logra profundizar en ellas lo suficiente. Al final, la película deja una sensación de incompletitud, como si Miike hubiera tenido miedo de confrontar las sombras más oscuras de este caso real.

En definitiva, «Sham» es un ejercicio interesante pero irregular que, aunque cuenta con actuaciones sólidas y una premisa atractiva, no termina de convencer del todo.

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