Un viaje en lanzadera hacia la oscuridad (con toques de humor)
A pesar de su tono sorprendentemente sombrío, «Shuttle to Kenfori» nos regala momentos de humor inesperados. La negativa de Pike y M’Benga a pronunciar la temida «Z-palabra», sus anécdotas sobre sus días en Starfleet y los chismes sobre el nuevo novio de Chapel son un respiro cómico bienvenido. Además, siempre es un placer escuchar a Pike rememorar sus días como piloto de pruebas.
La camaraderie entre Pike y M’Benga, una pareja que no vemos junta con tanta frecuencia, resulta refrescante. Su vínculo genuino, forjado tras haber «visto cosas» que marcaron sus vidas, es palpable. El episodio profundiza en las consecuencias de las decisiones tomadas por M’Benga en «Under the Cloak of War», donde la muerte del embajador Klingon Dak’Rah dejó una huella imborrable.
La aparición repentina de la hija del embajador, furiosa no por la muerte de su padre sino porque él le arrebató la oportunidad de hacerlo ella misma, es un giro inesperado que obliga a M’Benga a confrontar sus acciones y su decisión de encubrirlas. La interpretación magistral de Babs Olusanmokun dota al episodio de una tensión palpable.
Aunque sabemos que tanto Pike como M’Benga saldrán ilesos, la trama explora las consecuencias emocionales de sus decisiones. La decisión de M’Benga de perdonar a la hija de Dak’Rah, incluso después de que ella amenazó la vida de Pike, revela un crecimiento personal importante, aunque no borra su remordimiento por haber matado al embajador.
Pike, siempre el capitán comprensivo, parece más preocupado porque M’Benga no se haya sentido cómodo confíandole la verdad. Mount realiza una excelente labor emocional, transmitiendo la decepción de Pike cuando descubre que Batel y parte de su equipo le han mentido sobre el tratamiento que ella recibirá, así como su apoyo incondicional a M’Benga.
Sin embargo, «Strange New Worlds» todavía tropieza con la construcción del personaje de Batel. A pesar de la química evidente entre Melanie Scrofano y Ethan Peck, Batel sigue siendo un personaje poco desarrollado, relegada al papel de interés amoroso de Pike. Su argumento con él sobre su tratamiento carece de profundidad porque no hemos tenido la oportunidad de conocerla lo suficiente como para comprender sus emociones y motivaciones.
Por otro lado, el comportamiento rebelde de Ortegas, visiblemente afectada por el PTSD, genera más tensión que empatía. Su actitud despectiva hacia los Klingon y la misión de rescate dificulta conectar con su personaje. ¿Deberíamos apoyar su insubordinación o horrorizarnos por ella?
En resumen, «Shuttle to Kenfori» es un episodio complejo que explora temas oscuros con toques de humor. Sin embargo, el desarrollo desigual de algunos personajes, como Batel y Ortegas, resta impacto a la narrativa.
