¡John Lennon, fanático de un western psicodélico que sigue dando guerra (y polémica)!
Parece mentira, pero sí. El mismísimo John Lennon era un gran admirador de «El Topo», una película del director chileno Alejandro Jodorowsky que, para muchos, es el primer «midnight movie» propiamente dicho. Y como todo clásico con solera, su historia está llena de anécdotas bizarras y controversias… ¡agárrense!
Todo comenzó en 1970 cuando Ben Barenholtz, un exhibidor neoyorquino con buen olfato para lo extraño, vio la película en el MoMA. Tan extraña y chocante era que la gente salía corriendo del cine. Pero Ben, lejos de asustarse, intuyó que tenía entre manos un bombazo underground.
Tras arduas negociaciones (fallidas), convenció al productor, Allan Douglas, para proyectarla a medianoche en su teatro, el Elgin. El éxito fue inmediato: las 600 localidades se agotaban en una semana y los hipsters acudían en masa, envueltos en una densa nube de humo… ¡literalmente! Según Barenholtz, la atmósfera era tan espesa que «solo con respirar te colocabas».
Pero esto no termina ahí. Resulta que Lennon quedó prendado de la película y convenció a Allen Klein (sí, el manager de los Beatles) para financiar el siguiente proyecto de Jodorowsky, «The Holy Mountain». La colaboración, sin embargo, terminó en fiasco: Klein quería dirigir una adaptación erótica de «Historia de O», pero Jodorowsky se negó rotundamente.