«The Jordan Boys»: Cuando la valentía es solo una máscara muy bien puesta (y tu padre tiene mucho que ver)
Vale, pongámonos serios… o no tanto. El último episodio de «[Título de la serie]» («The Jordan Boys») parece haber decidido abordar de frente el elefante en la habitación: ¿por qué este tipo no siente nada? Y lo hace con un buen cambio de ritmo, retrocediendo hasta 1975 para explicarnos cómo Hal se convirtió en el estoico que conocemos.
Nos presentan a un joven Hal (Henry Samiri) negándose a ceder su posición como lanzador en medio de un partido sin hits, una escena que, aunque un poco exagerada (ese entrenador es más irascible que mi abuela cuando no le dan su té), ilustra perfectamente la herencia – y los problemas – del padre de Hal, Martin (Jake B. Miller). Vemos cómo Hal aprendió a usar su encanto para ocultar sus propias inseguridades, una técnica familiar que parece ser el leitmotiv de toda la serie.
A medida que este «Hal-o-Gram» viaja por Rushville con John, las cosas se van complicando. La revelación final es demoledora: Hal admite que su padre no murió por causas naturales, sino que se suicidó. Y lo más inquietante es que su propia falta de miedo no es heroicidad, sino un terror profundo a repetir el destino de los hombres en su vida.
En resumen, la serie nos dice que la «valentía» que admiramos a menudo es solo una forma sofisticada de cobardía: negar nuestras vulnerabilidades desesperadas. Y esto se conecta con la historia de John y su propia falta de miedo, un producto del trauma transmitido por su padre para expiar sus propios errores. En otras palabras, los hombres parecen estar constantemente destruyéndose para no parecer débiles. ¡Qué alegría!
El episodio funciona bien en general, aunque hay subtramas que siguen sin justificar su existencia (a la Maggie, ¿qué le pasa?) y la historia de las ceremonias con sombreros parece solo servir para reforzar el tema paterno, nada más.
Pero lo bueno es que todo lo demás resulta entretenido, a pesar del peso emocional. Kelly Macdonald quizás no sea la primera actriz que se te vendría a la mente al pensar en la hija de un criminal de Gotham convertida en una sheriff sin rodeos, pero logra encontrar el equilibrio perfecto entre calidez y dureza. Su reacción al Hal-o-Gram es suficiente para convencernos de que Hal y Kerry tuvieron una relación digna de mención (algo que insinuaron en el episodio anterior pero no terminaron de desarrollar).
Y la aventura espacial del final… ¡ah, la aventura espacial! El planeta está un poco vacío incluso después de un genocidio de androides, pero la idea de viajar a través del tiempo y el espacio hasta una misteriosa fábrica púrpura en una isla remota es pura magia para los fans de *Twin Peaks: The Return*. Y la aparición de Sinestro… ¡por fin! Parecía que lo iban a dejar como un Hannibal Lecter de segunda, pero Ulrich Thomsen ha dejado una huella imborrable con su limitado tiempo en pantalla. La pregunta ahora es: ¿podrá mantener ese nivel de amenaza hasta el final?
En definitiva, «The Jordan Boys» es un episodio intrigante y entretenido que profundiza en los temas centrales de la serie, aunque no sin sus fallos. Ahora solo queda esperar a ver si el final está a la altura de las expectativas (y si Sinestro sigue siendo tan terrorífico como nos ha demostrado hasta ahora).
