¡Apocalipsis se levanta… y sigue hablando como si fuera un anuncio de detergente! (Review de X-Men ’97 Episodio 4)
Vale, seamos honestos: no es ningún secreto que En Sabah Nur decide ignorar los consejos de Magneto y Xavier para convertirse en Apocalipsis. Tampoco lo es que lo hace gracias a la tecnología regalada por unos aliens cósmicos llamados Celestiales (¿os suenan de las pelis de Guardianes de la Galaxia o Eternals?). Ya habíamos visto destellos del futuro reinado de este tipo, y sus apariciones en la serie animada original eran de lo mejor.
Pero “Rise of Apocalypse Part II” funciona no por revelaciones impactantes, sino por la tensión que construye entre los tres protagonistas. Los tres tienen un poder descomunal y entienden perfectamente que pueden moldear el mundo a su antojo. Y ahí es donde las cosas se ponen interesantes: los debates (verbales y con explosiones incluidas) exploran la pregunta fundamental de todo buen relato de superhéroes: ¿quién debería tener el poder, y qué demonios van a hacer con él?
Y, claro, las escenas de acción son una pasada. *X-Men ’97* sigue exprimiendo al máximo su estética anime y el generoso presupuesto de Disney, permitiendo que Magneto impidiendo la destrucción de un país por parte de una nave sensible se sienta épico de verdad. Tienen una fluidez y urgencia imposibles en las páginas de los cómics, lo que justifica plenamente la adaptación, aunque las tramas sean bastante fieles al material original.
Lo mejor es que la serie mantiene el lenguaje grandilocuente propio de los cómics de la Edad de Plata. Xavier, Magneto y Apocalipsis no hablan como personas normales (ni siquiera discuten como filósofos en un congreso). ¡Gritan lemas a pleno pulmón! Declaraciones que nadie en la vida real diría jamás… porque obviamente no son personas normales. El famoso discurso de Apocalipsis de la serie original, “¡Soy la orilla eterna; embástate contra mí y hazte añicos!”, se reutiliza como metáfora visual y declaración de intenciones, chocando frontalmente con el sueño de coexistencia de Xavier y las ansias de dominación de Magneto. ¡Cuando los superhéroes luchan por controlar la historia, hay que hablar en serio (y a gritos)!
Una serie mediocre se derrumbaría bajo semejantes pretensiones, pero *X-Men ’97* lo afronta con una desfachatez encantadora. Parte de la magia de la primera temporada radicaba en cómo mostraba sin tapujos el odio visceral que las clases dominantes sienten por las minorías, reflejando nuestra realidad con colores vibrantes y un toque ochentero. Al principio parecía que esa relevancia se había perdido, pero ha vuelto con fuerza en este episodio 4. La creencia de Apocalipsis de que la seguridad reside en el dominio del más fuerte… bueno, la podemos encontrar en ciertos programas de noticias y canales de YouTube, dicho con palabras no tan diferentes a las de nuestros villanos favoritos.
Y esa relevancia, quizás, sea lo más impresionante de “Rise of Apocalypse Part II”. Porque mientras nos explica por qué Magneto quiere conquistar el mundo y cómo un ser humano podría abrazar una ética del “Supervivencia del Más Apto”, también nos recuerda que solo los malos piensan así… que solo un villano elegiría la violencia en lugar de la bondad.
En resumen: ¡Apocalipsis se levanta, sigue soltando frases épicas dignas de un anuncio de detergente y *X-Men ’97* sigue siendo una serie imprescindible!
