¡X-Men en Flash Forward! (Y un poco de drama familiar, como siempre)
Parece que nuestros mutantes favoritos siguen teniendo una agenda apretadísima. La nueva temporada de X-Men nos lanza directamente al 3960 con el episodio “Days of Past Future”, donde Forge se encuentra con un Cyclops y Jean Grey (¡ya mayores!) reunidos con su hijo, Nathan. Sí, ese mismo Nathan que enviaron al futuro en plan «a ver si lo curan» del virus techno-orgánico que amenazaba con convertirlo en una tostadora espacial.
Allí descubrimos que el pequeño Nathan ha estado bajo el cuidado de la misteriosa Mother Askani (¡Gates McFadden, qué alegría verte!), quien le ha convertido en Cable, un líder curtido y… ¡sorpresa!, otro viajero en el tiempo. La trama principal del episodio se centra en el dilema moral de Cyclops y Jean: ¿deberían traer a su hijo a casa, o dejarlo en el futuro donde parece estar prosperando? Porque, claro, los padres mutantes siempre tienen que tomar decisiones difíciles, especialmente cuando implican paradojas temporales.
El segundo episodio, “A Force to Be Reckoned With”, nos devuelve al presente y nos presenta dos equipos intentando llenar el vacío dejado por los X-Men originales: X-Force (un equipo militar liderado por Cable con Sunspot y Jubilee) y X-Factor (apoyado por el gobierno y capitaneado por Havok, el hermano de Cyclops). Como era de esperar, las cosas no salen bien cuando dos grupos con filosofías tan diferentes intentan salvar el mundo. Es como ver a Xavier y Magneto peleándose otra vez, pero con caras nuevas… ¡y explosiones!
Y para rematar la faena, en “Rise of Apocalypse Part I”, vemos a Professor X y Magneto intentando evitar que En Sabah Nur se convierta en Apocalipsis (¡sí, ese grandullón obsesionado con la evolución!). Bishop, Rogue, Beast y Nightcrawler también están involucrados. Y todo esto mientras un nuevo conquistador temporal aparece para complicar aún más las cosas.
Ahora bien, tres episodios para cubrir tanta historia suenan a poco, ¿verdad? Pues sí, pero los guionistas han sabido apretar el ritmo como si fueran gomas elásticas. La serie se inspira en varios arcos de cómic (como *The Adventures of Cyclops and Jean Grey* y *The Rise of Apocalypse*) e introduce una cantidad ingente de mutantes nuevos. Además, cada episodio intenta contar una historia completa con sus propios giros y subtramas.
En general, el resultado es bastante satisfactorio. Dividir al equipo principal en dos facilita la narrativa y deja espacio para las escenas de acción que tanto nos gustan (¡Storm controlando el sol mientras suelta un discurso épico!), pero lo mejor es que incluso en solo tres episodios, todos los mutantes principales tienen sus momentos de gloria.
Y si eres fan acérrimo del universo Marvel, prepárate para la sobredosis de *fan service*. X-Force, X-Factor, Generation X, New X-Men… ¡y hasta referencias a personajes olvidados como los Celestiales y Rama Tut! En definitiva, una temporada que no te puedes perder si eres de los que piensan que nunca hay suficientes mutantes salvando el mundo (o intentándolo, al menos). Y sí, la famosa frase de Apocalipsis sobre «la orilla eterna» hace su aparición estelar, convirtiéndose en un hilo conductor a lo largo de toda la temporada.
