Cuando adaptar un libro es una cuestión de fe (y HBO lo entendió)
Entre 2019 y 2022, HBO nos regaló tres temporadas de fantasía basadas en la aclamada trilogía *His Dark Materials*. Y vaya que superó al desastroso intento cinematográfico de 2007, La Brújula Dorada, abrazando uno de los elementos clave del material original: su polémica. Porque, seamos honestos, cuántas sagas infantiles han pasado por el batacazo de una película mediocre para luego encontrar su redención en la pequeña pantalla…
A menudo esto parece un simple movimiento de caja, pero a veces (¡y aquí es donde entra HBO!) las series son un alivio bienvenido porque, simplemente, las películas eran un desastre. El caso perfecto: el lamentable *La Brújula Dorada* y la brillante *His Dark Materials*, ambas basadas en la trilogía de Philip Pullman.
Los libros de Pullman no son precisamente un paseo por el parque temático; sus temas controvertidos han levantado ampollas (y hasta algunas prohibiciones). Pero, a pesar de eso, o quizás gracias a ello, son profundamente queridos. *La Brújula Dorada*, aunque no fue un fracaso absoluto en taquilla internacional, se estrelló estrepitosamente en Estados Unidos.
Por suerte, la serie de HBO es una maravilla. Puede que no tenga el mismo revuelo mediático que *Juego de Tronos*, pero es, sin duda, la joya infravalorada de la fantasía en la cadena.
Gran parte de este éxito se debe al compromiso del showrunner Jack Thorne con la fidelidad a los libros originales… incluyendo ese mensaje antirreligioso que el equipo creativo de *La Brújula Dorada* decidió, convenientemente, eliminar.
La Brújula Dorada: Cediendo ante las presiones religiosas
Tras anunciar la adaptación cinematográfica de *La Brújula Dorada*, New Line Cinema se encontró con una fuerte oposición pública. Las protestas y debates sobre si los padres debían o no llevar a sus hijos al cine continuaron hasta su estreno en diciembre de 2007. Recuerdo perfectamente las discusiones acaloradas sobre el tema.
Grupos como Focus on the Family e instituciones católicas estadounidenses llamaron al boicot de *La Brújula Dorada* por los mensajes ateos y anti-religiosos presentes en la obra de Philip Pullman. Incluso, la Catholic League publicó un folleto explicando las razones por las que los padres deberían evitar la película (sí, leyeron bien).
Las cartas a iglesias instando al boicot se multiplicaron. Artículos de opinión en publicaciones como *The Reflector* animaban a los padres a mantenerse alejados. Y líderes religiosos, aunque no siempre con un llamado explícito al boicot, sí aconsejaban precaución (como Jerry Wilkins, ex director de misiones de la Asociación Baptista del Condado de Tuscaloosa).
Como resultado inevitable, la película se rindió ante las presiones y «suavizó» su contenido para complacer a los espectadores más conservadores. Según un artículo de 2007 en *The Guardian*, “el contenido antirreligioso ha sido supuestamente atenuado en la versión cinematográfica por orden del estudio New Line Cinema, que temía una reacción negativa en Estados Unidos”.
El director Chris Weitz admitió: «Para mí se trataba de no ser agresivo ni ofender al espectador religioso». Y así fue como *La Brújula Dorada* eliminó todas las referencias a Dios, la Iglesia y gran parte del espíritu crítico original. Una decisión que, lamentablemente, perjudicó gravemente la
