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Reseña del Episodio 4 de Star Trek: La Academia de la Flota Estelar – Voz en lo Alto | Den of Geek

by SerieManiaco
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Klingons en Crisis Existencial y Adolescentes Filósofos: Un Resumen de los Últimos Dramas Estelares

Ay, los klingon… siempre complicando la vida a todos. En esta entrega, vemos cómo la falta de un hogar digno ha llevado a esta raza guerrera a aferrarse a sus tradiciones con una tenacidad que roza lo patético (perdón, quería decir «admiración»). Y en medio de este caos cultural, tenemos a Jay-Den, el único klingon matriculado en la Academia de Starfleet, quien prefiere curar heridas antes que infligirlas. ¡Imaginen el disgusto familiar!

Jay-Den creció en un planeta de refugiados, con un hermano comprensivo y un padre obsesionado con el código del guerrero. La trágica muerte de su hermano – una tragedia evitable con tecnología federada que los klingon rechazaron desde “La Quema” – lo empujó a abrazar la paz, creando una brecha (enorme) con sus padres. Y como si eso no fuera suficiente, ahora esos mismos padres están desaparecidos en una nave averiada, junto con representantes de otras casas klingon. ¡Drama, drama y más drama!

Pero claro, el universo tiene un extraño sentido del humor. Justo cuando Jay-Den está lidiando con todo esto, su clase de debate decide analizar… la diáspora klingon. ¿Deberían obligar a los klingon a aceptar asilo en la Federación? ¿Tienen derecho a autodestruirse pacíficamente si así lo desean? ¿Quién decide por ellos? La Academia se ha convertido en una tertulia existencial y, sinceramente, es un poco incómodo ver cómo tratan el futuro de un pueblo entero como un experimento mental. Aunque, hay que admitir, los argumentos son sorprendentemente coherentes (para ser adolescentes).

Y ahora, el *plot twist* romántico: Después de un debate acalorado con Caleb (que casi termina en puñetazos), Jay-Den recibe consejos inesperados de Darem, ese chico rico que inexplicablemente ha evolucionado. Darem le enseña técnicas de respiración Khionian para controlar su estrés y… bueno, la química entre ellos es innegable (sí, puede que me obsesione con las técnicas de respiración como metáfora romántica, ¿y qué?). Al menos son más interesantes juntos que Darem y Genesis, lo dejo caer.

La lección del día: el compromiso. Gracias a un discurso motivacional de Thok, Jay-Den empieza a entender a su padre, quien quizás solo lo alejó para protegerlo de una cultura inflexible. Y la Federación intenta ayudar a las casas klingon supervivientes ofreciéndoles un nuevo hogar… con un plan tan ridículo que duele: fingir que los klingon conquistan el planeta (que la Federación iba a regalarles). Es humillante, pero efectivo.

Ah, y por si fuera poco, confirmamos que Ake ha estado liándose con una señora guerrera klingon. ¡Esperemos que pronto tengamos un episodio dedicado a su historia! En resumen: Klingons en crisis de identidad, adolescentes filosóficos, posibles romances interspecies y planes absurdos para salvar el universo. ¿Qué podría salir mal?

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