James Cameron: De Tirano Cinematográfico a «Papá» del Equipo (Más o Menos)
James Cameron, el rey de taquilla que nos regaló “Titanic” y “Avatar”, es un tipo que ha logrado cosas increíbles en Hollywood. Tres de sus películas están entre las más exitosas de todos los tiempos, lo cual no se consigue con sonrisas y abrazos, ¿verdad? Pues resulta que el propio Cameron admite que antes era… digamos, *difícil*.
En una reciente entrevista para *In Depth with Graham Bensinger*, Cameron confesó que en sus inicios tenía una obsesión enfermiza por la perfección. Tanto, que cualquier error o contratiempo lo tomaba como un ataque personal. Lo describe él mismo: si alguien no hacía exactamente lo que debía, esa persona se convertía instantáneamente en «el problema», y el film, su máxima prioridad.
«Había interacciones de las que me sentía culpable después,» admite Cameron con una honestidad sorprendente para alguien que dirigió a Kate Winslet. «Tenía la firme convicción de que quien no cumpliera con lo exigido estaba comprometiendo mi obra maestra.»
Afortunadamente (para todos los que han trabajado con él), parece que ha tenido un cambio de chip. Ahora, en vez de echar la culpa, prefiere pensar que un buen equipo puede solucionar cualquier problema y que el drama personal solo empeora las cosas. «He reescrito mi programación,» explica, «Ahora hay un ambiente más familiar en el set.»
La historia viene a colación por los comentarios poco halagadores que Kate Winslet hizo sobre Cameron después de rodar “Titanic”. Él no niega que haya habido tensión, pero insiste en que la experiencia general fue mejor de lo que ella recuerda (o está dispuesta a admitir). Por suerte para todos, al reunirse en “Avatar: The Way of Water”, las cosas fueron mucho más fluidas.
En resumen, James Cameron parece haber aprendido que ser un dictador no es la mejor manera de hacer cine… aunque, seamos sinceros, sus métodos anteriores tampoco le salieron tan mal. Esperemos que su próxima película (sean las secuelas de “Avatar” o algo nuevo) se haga con una dosis extra de paciencia y buena onda. Porque si hay algo que Hollywood necesita, es menos Cameron enfadado y más Cameron «papá» del equipo.
