¡Vaya tela con la «cura» en ’28 Años Después’! (Y su templo de huesos, claro)
¡Prepárense para spoilers monumentales de ’28 Years Later: The Bone Temple’, porque aquí vamos a desentrañar el misterio del virus de la rabia y sus posibles consecuencias!
Más de 20 años después de que la humanidad fuera infectada por este bicho, finalmente tenemos más pistas sobre su funcionamiento, gracias a esta última entrega. Recordemos ’28 Días Después’ (¡una joya del cine zombi!), donde todo comenzó en 2002. La secuela nos mostró un mundo devastado casi tres décadas después… y la situación no pintaba nada bien. Pero ahora, parece que hay un pequeño rayo de esperanza, aunque sea diminuto como una pulga.
La película termina con Spike uniéndose a Jimmy Crystal y su banda (¡menudo personaje!), mientras el Dr. Kelson se queda solo cuidando su cada vez más impresionante Templo de Huesos. La secuela, dirigida por Nia DaCosta (‘The Marvels’, ‘Candyman’), explora estas dos líneas argumentales que terminan convergiendo en un clímax absolutamente demencial.
¿Y qué descubrimos? Pues que el Dr. Kelson tiene una relación… peculiar con Samson, ese gigante zombie alfa que conocimos en la anterior. A través de dosis de morfina y otros fármacos, descubre algo asombroso: ¡Samson puede ser dócil! Y no solo eso, parece que aún quedan rastros de humanidad en él, incluyendo el lenguaje. Así que Kelson se aventura a probar algo audaz: tratar el virus.
¡Y aquí es donde la cosa se pone interesante (y un poco loca)!
Resulta que el virus de la rabia no tiene cura… pero sus síntomas sí pueden ser tratados. A medida que la morfina escasea, Kelson mezcla una combinación de medicamentos para intentar devolverle la cordura a Samson. Lo más sorprendente es que funciona. Samson está casi humano al final de la película. Recuerda fragmentos de su pasado (ha sido un zombi rabioso durante gran parte de su vida), pero su lado humano resurge cuando se alivian los síntomas del virus.
En resumen, Kelson demuestra que el tratamiento es posible… si se pudiera replicar su receta y administrarla de forma segura. El problema es que la mayor parte del mundo está libre del virus y el Reino Unido, aislado y plagado de infectados, no tiene contacto con el exterior ni idea de esta posibilidad. Además, los recursos son limitadísimos.
¿Habrá un final feliz en la tercera película? ¡Difícil!
El mayor inconveniente es que Kelson muere a manos de Jimmy al final de la película (¡justo después de reencontrarse con Spike!). Todo su conocimiento sobre el tratamiento se va con él. Claro, tomó notas y Samson sigue vivo… pero esa muerte pesa mucho sobre cualquier esperanza.
Cillian Murphy regresa como Jim, lo que prepara el terreno para un posible reencuentro con Spike y Jimmy Ink (que se van por libre tras dejar a Crystal supuestamente muerto). ¿Podría Spike llevar a Jim al templo de Kelson y descubrir esas valiosas notas? ¿Se cruzará Samson con Jim y revelará los avances del doctor? ¿Podrían las piezas encajar para un final feliz en la tercera entrega?
No lo sé… esta franquicia no es precisamente conocida por su optimismo. Pero esta exploración más profunda del virus de la rabia sí ofrece una esperanza que antes no existía. Si Danny Boyle y Alex Garland deciden aprovecharla o dejarla morir, está por verse… pero esta película ha cambiado fundamentalmente la naturaleza de todo lo anterior y lo que vendrá después.
¡’28 Years Later: The Bone Temple’ ya está en cines! (Y prepárense para pensar mucho sobre los zombis).
