Starfleet Academy: Un viaje prometedor con un capitán problemático
La nueva serie «Starfleet Academy» luce espectacular. La nave escuela USS *Athena*, un híbrido creativo y visualmente impresionante, nos recuerda a los excesos estéticos de los centros comerciales de los 90, pero en general es un acierto. El elenco inicial presenta una mezcla ecléctica de especies y biografías que promete ser interesante. Y con actores de la talla de Holly Hunter y Paul Giamatti al mando, es difícil no esperar lo mejor.
Sin embargo, tras ver los primeros episodios, queda claro que «Starfleet Academy» aún no ha encontrado su rumbo. La serie parece dividida entre querer explorar la institución como tal y centrarse en un protagonista problemático: Caleb Mir (Sandro Rosta).
Caleb, marcado por una infancia traumática y obsesionado con la figura de su madre encarcelada, se presenta como un personaje complejo pero poco simpático. Su carácter arrogante y hostil nos deja con la sensación de estar ante un chico malcriado más que ante un héroe en potencia. Y lo peor es que gran parte de la trama gira en torno a él, convirtiendo al resto de personajes en simples secundarios que existen para alimentar su historia.
La serie tiene destellos brillantes: el discurso inspirador de Ake sobre el renacimiento de Starfleet, la reacción entusiasta de Sam ante el legendario Doctor de «Voyager» o las jóvenes activistas Betazoidas luchando por abrirse al universo. Pero estos momentos se ven opacados por la necesidad constante de centrar todo en Caleb, lo que limita el potencial de la serie.
En resumen, «Starfleet Academy» tiene un gran potencial, pero necesita encontrar su propio camino. Ojalá la serie sepa aprovechar sus fortalezas y nos ofrezca una visión más amplia y emocionante del universo Star Trek.
