El Regreso Incierto de un Gigante: «Anemone»
Daniel Day-Lewis, leyenda viviente del cine, ha vuelto a la palestra tras siete años de retiro. Su regreso con «Anemone», película que co-escribió y dirigió junto a su hijo Ronan, prometía ser un evento cinematográfico. Sin embargo, aunque la actuación de Day-Lewis es, como siempre, impecable, la película se queda a medio camino entre la brillantez y la monotonía.
La premisa es sencilla: Ray Stoker (Day-Lewis), un exsoldado que lleva dos décadas aislado en los bosques del norte de Inglaterra, se reencuentra con su hermano Jem (Sean Bean). La reunión no es precisamente cálida, sino más bien una danza de incomodidad, desconfianza y dolor reprimido.
La película destaca por su atmósfera silenciosa y contemplativa, permitiendo que la cámara capture las expresiones de los actores mientras procesan sus emociones en silencio. El paisaje brumoso y claustrofóbico se convierte en un personaje más, gracias a la impecable fotografía de Ben Fordesman.
Cuando llegan los diálogos, la película cobra vida brevemente. Day-Lewis entrega dos monólogos magistrales, llenos de intensidad y detalle crudo que dejan al espectador tanto fascinado como perturbado. Bean también brilla con una gravedad desgarradora.
Desafortunadamente, estos momentos de esplendor no logran salvar a «Anemone» de su principal problema: el guion se siente más interesado en mostrar la capacidad actoral que en contar una historia realmente envolvente.
La película se centra demasiado en el pasado, en las guerras y ausencias sufridas por los personajes, sin avanzar mucho hacia el presente. La trama se estanca, dando vueltas alrededor de la misma herida sin lograr sanarla.
El sub-plot que involucra a Nessa (Samantha Morton) y Brian (Samuel Bottomley) resulta aún más débil, con personajes poco desarrollados y escenas que parecen rellenar tiempo. Cada vez que la película se aleja de Ray y Jem, pierde su centro y la atención del espectador.
A pesar de algunos toques surrealistas que apuntan a un registro más simbólico, «Anemone» no logra trascender lo superficial. La película termina con una escena poderosa que conecta los temas principales, pero no es suficiente para justificar las largas secciones de inactividad que la preceden.
En definitiva, «Anemone» es una película ambiciosa visualmente atractiva, pero dramáticamente insatisfactoria. Si bien es un gusto ver a Day-Lewis en acción nuevamente, la película se siente más como un experimento curioso que como un triunfo absoluto. Es una obra para los fans acérrimos del actor, pero para el resto, puede parecer una oportunidad perdida.
Puntuación: 5/10 (Mediocre)
