Karmadonna: Un viaje a través del infierno serbio (con toques de humor negro)
Aleksander Radivojevic, el hombre detrás del infame «A Serbian Film», vuelve a la carga con «Karmadonna». Si bien esta película no alcanza los niveles de brutalidad de su predecesora, sigue siendo un paseo por la oscuridad, salpicado con toques de realismo mágico y fantasía digna de «Tears For Sale», otra obra suya.
El punto central de «Karmadonna» es tan único como inquietante. Sin embargo, revelar detalles podría arruinar la sorpresa. Digamos que Yelena, una mujer embarazada en sus cuarenta, se ve atormentada por un ser sobrenatural para eliminar a algunos «manzanas podridas» del inframundo criminal serbio y de la industria mediática.
Este ente moralista pero nihilista cree firmemente que algunas personas merecen morir para mejorar el mundo. La película no cuestiona esta visión, mostrando una vena conservadora en temas como el aborto, la homosexualidad y la independencia femenina. Su postura moral y política es tan nebulosa como la trama misma, dejando al espectador en un limbo de incógnitas.
«Karmadonna» se convierte en algo completamente diferente cuando se revela la identidad del torturador de Yelena, generando risas nerviosas y sorpresa entre el público. La película combina el impacto con un humor negro que recuerda a una versión troma-esque de «John Wick», dirigida por Sam Raimi con sus característicos movimientos de cámara vertiginosos.
La película no deja de ofender, pero esa parece ser la intención. El mensaje es ambiguo y depende de la interpretación del espectador. ¿Es el torturador un santo vengador, un anarquista anticapitalista o un conspiranoico armado? Al final, «Karmadonna» se sumerge en un baño de gore nihilístico, dejando al espectador con más preguntas que respuestas.
A pesar de su mensaje confuso, «Karmadonna» se sostiene gracias a su premisa original y algunos giros inesperados. Es una película salvaje e impredecible, aunque la violencia gráfica puede ser dura para algunos espectadores. Radivojevic no tiene piedad con nadie, ni siquiera con una mujer embarazada en el tercer trimestre.
En resumen, «Karmadonna» es una experiencia cinematográfica perturbadora y fascinante, que te deja sin saber qué esperar. Si buscas un viaje alucinante por la oscuridad humana, esta película es para ti.
