La Descorazonadora Repetición de la Vida (y la Muerte) en *The Pitt*
Parece que en el hospital «The Pitt», el tiempo es un concepto tan flexible como la ética médica en una serie dramática. En el episodio 2 de la segunda temporada, descubrimos – ¡sorpresa! – que Ethan falleció minutos antes del inicio del capítulo, a pesar de los esfuerzos (más o menos) del personal sanitario. Un fallecimiento «pacífico», según sus deseos preestablecidos, lo cual nos lleva a Whitaker, un interno bendecido con una capacidad asombrosa para convertir cada tragedia en una lección sobre la fragilidad de la existencia.
Whitaker usa el deceso del señor Bostick como excusa para dar cátedra a sus compañeros Ogilvie y Kwon sobre los límites de la medicina moderna. Un momento conmovedor, sí… pero solo un momento. Porque, seamos honestos, en *The Pitt* cada momento es seguido por infinitos momentos más, hasta que tu cerebro se rinde ante la implacable repetición. Y esto, desafortunadamente, es lo que le ocurre a la señora Evelyn Bostick.
Cuando Whitaker comunica delicadamente a Evelyn la muerte de su marido, ella reacciona con el dolor, la negación y la revulsión esperables. “¿Murió? ¿Ethan? No… ¿Estás seguro?” Un clásico. Pero la cosa no termina ahí. Quince minutos después, al regresar por petición propia, Whitaker se encuentra con una Evelyn radiante, pidiendo ver a su amado Ethan. ¡Como si nada hubiera pasado! Y así, el pobre Whitaker debe repetir la noticia una y otra vez, en un ciclo de desespero que podría ser editado en bucle sin que nadie lo note.
La trágica saga de Evelyn Bostick –culminando en un tercer momento donde sigue incapaz de asimilar la muerte de su esposo, ¡con él presente!– es desgarradora. “Ha sido un día tan largo,” suspira a menos de tres horas del amanecer. Y lo cierto es que sí lo ha sido. No hay trucos narrativos ni florituras creativas aquí (salvo una simple repetición), solo otra mala hora en un día interminable. Pero incluso dentro de las limitaciones estilísticas de *The Pitt*, el episodio logra construir una atmósfera temática poderosa: “No puedo creer que tengamos que seguir haciendo esto una y otra vez.”
Los pasillos estériles y la incesante actividad del hospital parecen suspender el tiempo para sus ocupantes. El doctor Robby y su equipo podrían pasar 13 horas enfrentando los mismos traumas, sin saber siquiera qué hora es a menos que tengan que anunciar una muerte. *The Pitt* es como un “Día de la Marmota” con estetoscopios, lo cual es apropiado considerando que Pittsburgh tiene a Punxsutawney Phil como vecino famoso.
El episodio está lleno de médicos y pacientes confrontando lo dolorosamente familiar por enésima vez. «¿Quieres acompañarme en este trauma?» pregunta el doctor Robby al doctor McKay. Cuando ella le pide detalles, él responde con optimismo: “¡Es una sorpresa!” Pero no es tan sorprendente: una horrible pero tratable luxación que Robby sabe cómo solucionar creativamente. La nueva doctora Al-Hashimi sugiere llamar a ortopedia de inmediato, pero Robby y sus colegas saben mejor. «Lo arreglaremos antes de que siquiera contesten el pager”, dice con seguridad… Y efectivamente lo hacen. Después de todo, estamos en *The Pitt*.